El Desafío del Estrecho: una prueba de amor y coraje

Una respiración. Tres brazadas. El batido de las piernas. La brisa. El deslizamiento, la resistencia del agua. El cansancio.  Inmerso en el mismo bucle durante casi 5 horas. Expuesto a corrientes desconocidas, a temperaturas dispares, a sensaciones y emociones impredecibles. Va en grupo pero, en realidad, está solo. Es su mente y su corazón en mitad del cruce de dos mares, a caballo entre dos continentes. La insignificancia del ser humano en el planeta que nos acoge y que nos padece. (más…)

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